Las colinas tenían ojos
En algún lugar del norte de Albania, sobre una colina cercana a la frontera, se encuentra un puesto de radar que en su día protegía el cielo de un país comunista frente a un posible ataque aéreo. Aquí están instaladas copias chinas del radar soviético P-35 y del radar altímetro PRV-10.

Cómo acabaron en Albania unos radares chinos
Encontrar en Albania una instalación militar conservada hasta nuestros días es una verdadera suerte. Tras la entrada del país en la OTAN se destruyeron aquí miles de toneladas de munición vieja y cientos de vehículos militares fueron a la fundición. Los trabajos de desguace continuaron hasta mediados de la década de 2010, después de lo cual llegó la calma. Lo que no dio tiempo a dar de baja o a retirar quedó olvidado, a menudo accesible a cualquiera. Sin embargo, en los últimos dos años muchos sitios estupendos se han estropeado: se han llevado de ellos la maquinaria antigua y a veces incluso han rehabilitado el propio terreno.
Esta unidad militar estuvo formalmente en servicio hasta principios de la década de 2020, por lo que sobrevivió al desmantelamiento masivo de los recintos militares. Unos radares de casi setenta años habían quedado obviamente obsoletos ya a finales del siglo XX, pero algún personal militar siguió trabajando aquí también en el siglo XXI.
La historia de cómo estos antiquísimos radares acabaron en Albania resulta bastante interesante. Tras la ruptura con la URSS por sus discrepancias sobre el comunismo, Albania se buscó un nuevo protector en la República Popular China. A cambio de lealtad, China suministraba tecnología e incluso alimentos. En cuanto al material militar, a Albania se enviaba lo que en China ya se consideraba anticuado e innecesario. Así, el Ejército Popular Albanés trabajaba en los años setenta y ochenta con equipos de válvulas, mientras la mayoría de los países usaba ya electrónica de semiconductores.
Explorando el recinto
El estado mayor
2. Entramos en el recinto por una valla de alambre de púas derribada y pisoteada por las cabras. Lo primero que aparece es el edificio del estado mayor.
3. La entrada al estado mayor. Las ventanas de PVC delatan que el recinto estuvo en uso hasta fechas recientes. Pero ahora aquí solo trabajan las cabras — como cortadoras de césped.
4. A lo largo del camino que sube se alzan refugios de elementos de hormigón prefabricado. Son construcciones universales que normalmente se cubren de tierra o se montan dentro de un túnel. Aquí decidieron dejarlos tal cual.
5. En construcciones como estas se instalan almacenes o garajes para vehículos. En esta se habilitó un local de trabajo protegido para el personal del estado mayor. Dentro hay varias habitaciones vacías.
Hangares con vehículos
6. Un camión FIAT. Probablemente llegó a Albania después de los comunistas, ya que parece relativamente nuevo y el material occidental era en Albania una rareza excepcional. Aquí se encuentran con más frecuencia Tatra, Škoda y LIAZ checoslovacos, y más raramente copias chinas del ZIL.
7. Como quizá ya hayáis notado, las puertas de los hangares son extrañas. Debían ser de hormigón, pero los albaneses decidieron no complicarse y las dejaron sin terminar.
8. Los hangares en fila.
Generadores
9. Un furgón-refugio — un KUNG — con un generador.
10. Dentro hay un generador chino.
11. Otro KUNG con generador.
12. Un pequeño generador de gasolina.

13. Fabricado en la planta Dongfeng de Shanghái.

14. Un generador móvil de frecuencias medias, sea lo que sea que eso signifique.

15. El panel de control.

16. El excitador.

El KUNG de mando
17. Un KUNG para la dotación de guardia.
18. Dentro hay armarios de hierro con circulitos naranjas.

19. El circulito en el que un soldado jugó al Space Invaders durante todo un turno.

20. Parece una radio soviética R-105, pero no. Es su copia china.

21. Junto a algunos caracteres chinos hay pegadas etiquetas con la traducción al albanés.

22. Las obligaciones del operador.

23. Gran angular.

24. Todo parece tan familiar, pero en realidad es una copia de lo familiar.

El tractor de orugas
25. Otro hangar, con un tractor de orugas chino Type 60.
26. Agazapado.
27. En la caja, algo parecido a una antena.

28. La cabina no ofrece absolutamente ninguna comodidad.

29. Bajo la cubierta hay un potente motor diésel en V, accesible desde la cabina.

30. Una mirada atrás.
31. El último hangar, con un KUNG de la dotación de guardia vacío. Al parecer sirvió de donante para el que encontramos antes.
En la cima
El radar altímetro
32. Subimos hasta lo más alto y vemos el radar altímetro, una copia del PRV-10 soviético.
33. A su lado se alza una torre de telecomunicaciones civil. Es lo único que aquí sigue funcionando.
34. Dentro del altímetro.

35. La fuente de alimentación.

36. Válvulas termoiónicas. Copias exactas de las soviéticas, igual que el resto de los componentes.

37. Uno se pregunta si serán intercambiables.

38. A lo lejos se ve la estación de radar; vamos hacia ella.
La estación de radar
39. Aquí está el P-35, o más exactamente su copia.
40. Congelado en posición de combate.
41. Los militares dejaron el radar tal como estaba, solo desconectaron (o robaron) los cables de conexión.
42. Una cajita.
43. Echemos un vistazo dentro.
44. En el bastidor central debería estar la válvula gracias a la cual funciona el radar.
45. Equipos de alta frecuencia.
46. Documentación en albanés y piezas de repuesto de radio.
47. Un panel de piezas de recambio rápido.
48. Caracteres chinos.
Noche y mañana entre los radares
49. Pasar aquí la noche no es mala idea.

50. La mañana salió dorada.

51. Las mejores vistas posibles.

52. ¡Desde el mejor sitio posible para pasar la noche!

53. Paseo matinal.

54. De nuevo el radar altímetro.

55. Cuadrado.

56. Por la mañana es aún más bonito.

57. Es hora de partir hacia nuevos lugares. Desde abajo, por la ladera, suben los cencerros de un rebaño de cabras que sale a pastar entre los radares.

¡Hasta la próxima!